"...Debe considerar más valiosa la belleza de las almas que la del cuerpo... y ser capaz de contemplar la belleza que reside en las normas de conducta y en las leyes y a reconocer que todo lo bello se encuentra emparentado consigo mismo, y considere de esta forma, la belleza del cuerpo como algo insignificante. ... En efecto, quien haya sido instruido en las cosas del amor (eros), tras haber contemplado las cosas bellas en ordenada y correcta suceción, descubrirá, de repente, llegando ya al término de su iniciación amorosa, algo maravillosamente bello por naturaleza, a saber aquello mismo, Sócrates, por lo que precisamente se hicieron todos los esfuerzos anteriores, que, en primer lugar, existe siempre y ni nace ni perece, ni crece ni decrece; en segundo lugar, no es bello en un aspecto y en otro feo, ni una veces bello y otras no, ni bello y allí feo... Ni tampoco se le aparecerá esta belleza bajo la forma de un rostro ni se unas manos ni de cualquier otra cosa de las que participa el cuerpo, ni como un razonamiento, ni como una ciencia...,sino la belleza en sí, que es siempre consigo misma específicamente única, mientras que todas las otras cosas bellas participan de ella de una manera tal que el nacimiento y muerte de éstas no le causa ni aumento ni disminución, ni le ocurre absolutamente nada.
...Pues ésta es, justamente, la manera correcta de acercarse a las cosas del amor: empezando por las cosas bellas de aquí y sirviéndose de ellas como de peldaños ir ascendiendo continuamente, basándose en aquella belleza de los cuerpos, y de los cuerpos bellos a las bellas normas de conducta y de las normas de conducta a los bellos conocimientos y partiendo de éstos termina en auel conocimiento que es conocimiento no de otra cosa sino de aquella belleza absoluta, para conocer al fin la belleza en sí."
Aveces las cosas más sencillas del mundo nos complican la existencia y no nos deja actuar de forma libre, como todo ser humano racional. Son pequeños detalles que nublan nuestras vidas y muchas veces caemos en los brazos de la perdición y del error.


